23 de octubre de 2013

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No os voy a hablar de mi mono de salitre, porque os podría aburrir. Un hombre que tiene cerca la mar sin ondulaciones lo mira, pero con otros ojos.
El caso es que todavía recuerdo perfectamente mi último baño antes del secarral que es ahora mi vida.
Fué con Sergio, Xago mediados de Julio. El baño estaba justo justo... Por hacer la gracia de saltarle una ola a Sergio (el cual usaba mi tablón) le hice un buen toque a dicho tablón y a la tabla que llevaba yo bajo mis pies. La verdad que lo recuerdo con claridad, pero no por el incidente de las tablas, si no por lo bien que me lo pase.
No siempre son buenas olas lo que necesitamos, y no siempre necesitamos la mar cerca para sentirnos en casa.



Corriendo tras la ola.

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