29 de enero de 2012

La historia no oficial: dolor de oido

Dicen que el surf tiene la capacidad de abstraer a las personas, de aprisionarlas entre sus burbujas. Algunos caemos fácilmente en el autismo surferil (tengo el copyright). Ahora tenemos extra autismo, en forma de silicona para las orejas. Siempre los mire con recelo, pero después de unos dolores de oídos poco agradables este invierno, he preferido prevenir.
A donde quiero llegar es a las sensaciones, después de enfundarme el neopreno me puse los tapones y de repente todo pareció desacelerarse, la estúpida música de la radio paso a un segundo plano (agradable), pero el resto no lo fue tanto. ¿Y las gaviotas? ¿el crujir de las tablas sanjuaneras a mi paso? ¿el mar de fondo?


Me sentí indefenso hasta que reme la primera ola. ¡¡Uff!! menos mal, esa sensación siguió siendo agradable.

Corriendo tras la ola.

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